miércoles, junio 25




Urgencias: la cenicienta del SNS

La urgencia hospitalaria está al límite de su capacidad y amenaza el colapso: los servicios están saturados, no hay plantilla suficiente para cubrir la demanda y los médicos están sobrecargados. El autor reclama un plan de acción que ataje el caos asistencial y frene la fuga de especialistas.

En las dos últimas décadas el uso de los servicios hospitalarios se ha incrementado un 18 por ciento, según revela la última Encuesta Nacional de Salud presentada el mes pasado por el Ministerio de Sanidad. Las urgencias son el servicio sanitario mejor valorado por los españoles y el más demandado por la población.

Los servicios de urgencia hospitalaria sirven de barómetro para testar el funcionamiento de la sanidad española. El grado de utilización de estos servicios es inversamente proporcional a la buena gestión del Sistema de Salud (SNS). Y, lejos de disminuir, su uso, año tras año, no ha hecho mas que aumentar de forma exponencial. Sin embargo, la Administración sigue sin mostrar intención alguna de afrontar este problema. ¿Qué pasa entonces? ¿Por qué las autoridades sanitarias siguen mirando hacia otro lado cuando el sistema está permanentemente al límite de su capacidad y amenaza el colapso?

Las prioridades del SNS y las preferencias de los usuarios a veces no siguen caminos paralelos y urgencias es un claro ejemplo de ello. Se da la paradoja de que estos servicios están muy presentes en el día a día de la población, pero tienen poco peso en la agenda política de sus responsables. Si asumimos que los pacientes son capaces de percibir necesidades especificas no identificadas por los expertos y de encontrar soluciones a problemas concretos, tendremos que plantearnos de una vez por todas redimensionar los servicios de urgencias. Y esto exige un firme compromiso presupuestario de la Administración y la rectificación integral de su política de personal.

Solución al déficit
La adecuación y la planificación de los recursos humanos debería ser la prioridad ante la actual escasez de especialistas. El primer paso es fidelizar al médico que ya está dentro del sistema para evitar que huya en busca de mejores condiciones de trabajo y estabilidad laboral. El mensaje que la Consejera de Sanidad de Extemadura lanza a los medios de comunicación ofreciendo unas condiciones laborales atractivas para captar y retener facultativos es muy diferente de la consigna que el Servicio Extremeño de Salud emite a sus gerentes, que no muestran voluntad alguna de querer resolver el problema.

Sufrimos fugas y escasez de especialistas, y en urgencias no se fomenta el paso de contrato por acumulo de tarea hacia la interinidad para posibilitar el acceso a las OPEs como forma de incentivar y fidelizar a los médicos, y hacer que este destino resulte atractivo para los nuevos profesionales. El sistema esta al limite de su capacidad y amenaza el colapso.

La situación en verano es catastrófica porque las plantillas se reducen a la vez que aumenta la demanda y a unas condiciones de partida ya malas, hemos de añadir el regreso veraniego de los emigrantes con su cultura urbana de uso abusivo de las urgencias como si de un cajero automático se tratase, la afluencia de turismo a la región con cientos de personas que demandan asistencia sin médico asignado, por no hablar de las familias que en su visita vacacional deciden realizar una revisión a sus mayores en los servicios de urgencias.

Todos estos desajustes cíclicos que se producen, además de la reducción de la actividad quirúrgica y de las consultas de especializada en el verano, inducen la activación de mayores disfunciones en los servicios de urgencias, sin que exista ningún plan de contingencia para paliarlo. Y así, médicos y pacientes seguimos soportando las consecuencias de la falta de previsión de las autoridades, que no han sabido calibrar bien la capacidad de absorción por parte del sistema de estos y otros fenómenos como el de la inmigración o el envejecimiento poblacional.
Pero todo tiene un limite, y mantener el actual desequilibrio entre la oferta y la demanda puede tener consecuencias muy negativas: desde la cronificación de alteraciones psicopatológicas en los profesionales, hasta los efectos adversos en los pacientes como resultado de posibles errores médicos. Sin olvidar que el 45 por ciento de las agresiones contra el personal facultativo se registra en las urgencias hospitalarias.

Válvula de escape
Sabemos que si el sistema sigue funcionando a pesar de la presión asistencial es porque la válvula de escape, es decir urgencias, lo permite. Todo habla a favor de estos servicios: alta resolución, prestación ilimitada, acceso libre, horario ininterrumpido y un personal polivalente capaz de dar respuesta inmediata e integral a problemas de salud de toda índole... con un inconveniente: plantillas infradimensionadas sometidas a una presión asistencial ya inadmisible.

La situación mejoraría, sin duda, si se analizase con rigor el origen de esta demanda generada en los conocidos deficits tanto de la atención primaria como de la atención especializada (demora en la cita para el medico de familia, ausencia de pediatra de guardia en primaria...), y se planteasen estrategias reales para tratar de minimizarlo.

Ahora además, el problema es que no se encuentran ya urgenciólogos que estén dispuestos a trabajar en estas condiciones y la situación se agrava por momentos por el envejecimiento de las actuales plantillas -sin producirse el debido relevo generacional- la ausencia de personal para cubrir las vacantes y bajas -la mayoría por sobrecarga y fatiga mental- y los abandonos por penosidad laboral.

Desde la Sociedad Española de Médicos de Urgencias y Emergencias (Semes-Extremadura) pedimos a la Administración autonómica que desarrolle un proceso de planificación de personal eficaz, y que se actualicen las plantillas de profesionales de la región y que se actualicen las plantillas de profesionales de urgencias de la región, adecuándolas para garantizar que se cumplan los criterios mínimos de calidad establecidos por Semes. Sólo reduciendo la sobrecarga y la precariedad laboral que tienen estos servicios podremos captar a personal joven y evitaremos la fuga de especialistas en urgencias hacia otros destinos. Sin olvidar, que la inminente creación de la especialidad resultará determinante para consolidar estos objetivos.

Álvaro Valverde, vocal de la Sociedad Española de Médicos de Urgencias y Emergencias en Extremadura


Publicado en Diario Medico 25-6-08

1 comentario:

Fede dijo...

Con todo el respeto a toda opinión expresada por cualquier compañero, y dentro de un debate constructivo, cuyo fin ya no es el reconocimiento de la Medicina de Urgencias como especialidad, sino cómo afectaría la implantación y la puesta en práctica de esta especialidad, con una actividad caracterizada por ser "no programada", dentro de un sistema sanitario cuya característica fundamental es la "programación" de su actividad.
Hemos de tener en cuenta que con mayor formación, mejor respuesta, y esto conlleva mayor demanda. Esto es muy serio, y no podemos dejarlo a las leyes de la evolución natural, sino que tenemos que plantear soluciones.
Un cordial saludo.